viernes, 19 de octubre de 2007

UN JARDIN RECLUIDO

Es probable cuando el lector vea el presente artículo se pregunte qué objeto tiene hablar de la cuestión urbana. Pues bien, se trata en esta oportunidad de abordar una cuestión no desde el punto de vista propio del arquitecto urbanista, sólo lo abordamos como una realidad que atañe a todos los que habitamos las ciudades modernas y hasta que punto estas nos conducen a recrear de una forma planificada nuestro crecimiento.
Pareciera que las ciudades de Bolivia y en particular de El Alto crecen y se desarrollan sin planificación y de manera espontánea, es el propio habitante quien construye su espacio, a veces en complicidad del propio profesional que acepta en la propuesta la posibilidad de la mezcla de diversos estilos arquitectónicos (entre paréntesis, así también se explico hace unos días en el encuentro sobre "Estéticas Contemporáneas" auspiciado por la Fundación Simón y Patiño).
En nuestra mirada cotidiana nos sorprende, por ejemplo, el déficit de espacios verdes y los pocos que existen son más bien espacios de cemento antes que verdes.
Otro tanto sucede en la ciudad de La Paz, últimamente aunque están siendo refaccionados, sin embargo se los concibe como espacios cerrados y no para el goce del hombre común, ya que en muchos casos los mismos entran a satisfacer el criterio mercantil antes que el goce y deleite del ser humano. Son estructuras y espacios cerrados casi exclusivos, se podría decir que las flores y los jardines han sido confinados dentro de las rejas que impiden cualquier tipo de visita, será que sólo la justicia podrá desencadenarlas.
Tal vez en esta selva de cemento, sea una de las causas de stress, no es casual que los médicos en algunas oportuidades recomienden a sus pacientes un descanso y unas vacaciones en lugares alejados de la ciudad.

1 comentario:

eduardo dijo...

Crees cuando uno construye, se trata mas de la utilidad y menos el diseño o si es un edificio bonito?

YO PERTENESCO A

YO PERTEZCO A VOCES BOLIVIANAS